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QUIENES SOMOS


Somos una empresa mexicana CREADA DESDE HACE MAS DE 50 AÑOS dedicada a la fabricación y distribución de fruta cristalizada: higo, naranja, limón, papaya, chilacayote, tuna, zanahoria, pera, manzana, camote, piña, calabaza y ACITRON.

Nuestros dulces típicos orgullosamente mexicanos son una de las expresiones del arte popular más ricas que podemos degustar. El arte de la “dulcería” es una antigua tradición mexicana con raíces prehispánicas a las cuales se le suman las coloniales.

Dentro de la diversidad de nuestros dulces típicos podemos hallar una muestra más de la imaginación y de la creatividad de nuestra gente en todas las regiones del país, ya que están hechos a base de los más variados elementos como frutas, nueces, semillas, cactáceas, etcétera, lo que nos habla de cómo se aprovecha todo lo que nos ofrece cada región de nuestra maravillosa naturaleza.

Los dulces tradicionales mexicanos tienen historia, son patrimonio y cultura, el cuidado y el orgullo de ofrecer el dulce mejor elaborado, más colorido y alegre que se vuelve ofrenda y convivencia familiar. Por estas razones debemos fomentar el consumo de nuestros dulces típicos, parte de la identidad de los mexicanos

HISTORIA


Las culturas mesoamericanas dejaron huella en el México actual ya que elementos de sus costumbres se unificaron con los de la cultura española para realizar un sincretismo religioso.

La muerte, para los antiguos mesoamericanos era sólo la conclusión de una etapa de vida que se extendía a otro nivel. En la práctica era común conservar cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban el término de ese ciclo.

El culto al cráneo es casi universal, muchos pueblos del mundo lo han guardado por considerar que en él se encuentran los poderes del fallecido. En el México prehispánico hubo ritos dedicados a él.

Las calaveras son igualmente versos festivos que durante la temporada de Día de los Muertos hacen comentarios, en forma de epitafio, de los defectos de personajes vivos presentados como muertos. Esta costumbre originada en la época colonial se enlaza con ciertas expresiones religiosas de la Alta Edad Media Europea, como la Danza de la Muerte y las creencias indígenas precortesianas que tenían a la muerte como compañera inseparable.

Estas calaveritas no sólo sirven para recordar a los muertos y el destino que todos compartiremos, son también una forma de agasajar nuestro paladar y mantener una de las tradiciones más ricas de México."